¡Porque sólo anticipándote podrás triunfar. Porque sólo podrás anticiparte si tienes un plan!

Baja oferta de dólares atenta contra los sistemas adicionales de divisas

La administración de Nicolás Maduro ha creado cinco mecanismos complementarios de divisas que no han logrado mantener a raya el dólar paralelo.

Hace siete años el Gobierno eliminó el mercado permuta y comenzó a crear mecanismos complementarios de asignación de divisas que en un principio obligaron a mantener un elevado endeudamiento y que luego han afrontado una menor oferta de billetes verdes, lo que impide atender la demanda de los sectores clave de la economía.

En el primer semestre de 2010, la merma en la disponibilidad de divisas y las inspecciones a las casas de bolsa dispararon el dólar permuta. En ese escenario,  las autoridades ordenaron suspender ese mercado bajo el argumento de que había “especulación” y que ello era causa de la inflación.

En junio de 2010, el Banco Central de Venezuela (BCV) creó un sistema de oferta de bonos en divisas denominado Sitme.

Para sostener la oferta del Sitme el BCV dependió de Pdvsa y la petrolera se endeudó en 17 millardos de dólares, lo cual resultó insostenible. Y así el sistema que durante año y medio asignó entre 30 y 40 millones de dólares diario, redujo las aprobaciones a un promedio de 15 millones de dólares diarios, de acuerdo con las cifras del instituto emisor.

En febrero de 2013, junto con la devaluación que llevó la tasa oficial a 6,30 bolívares por dólar, el Sitme fue eliminado.  El en ese momento ministro de Planificación, Jorge Giordani, llegó a señalar que ese sistema “nació genéticamente perverso” y dijo que por esa vía –mediante la cual se autorizaron más de 18 millardos de dólares a los privados- hubo asignaciones poco claras.

En ese entonces, las autoridades indicaron que Cadivi autorizaría 94% de las solicitudes de divisas. Sin embargo, a los pocos días de esos ajustes, el Gobierno se enfrentó a la necesidad de elevar el suministro de dólares y para darle mayor fluidez a las importaciones  aprobó un mecanismos complementario a Cadivi, el Sicad I.

Ese esquema no logró  soportar las necesidades de las empresas. Las subastas semanales, que se efectuaron entre junio 2013 y octubre de  2014, fueron insuficientes. En 2015 ese sistema apenas realizó dos asignaciones y, tras su fracaso, fue eliminado en 2016. Durante su vigencia, desembolsó  7,4 millardos de dólares.

A la par que el Gobierno tenía el Sicad I, creó el Sicad II.  El para entonces vicepresidente de Economía, Rafael Ramírez, informó que ese mecanismo  sería un mercado que fluctuaría. Las ventas diarias se iniciaron en un promedio de 50 millones de dólares, monto que fue bajando y al final la paridad no fluctuó, con lo cual no contuvo el precio del dólar en el mercado paralelo, ni cubrió la demanda. Por ese sistema  se llegaron a otorgar cerca de 6 millardos de dólares.

En enero de 2015, el presidente Nicolás Maduro  admitió que el Sicad II “no funciona como se espera” y fue reemplazado por el Simadi, que permitiría la compra de divisas libremente, y en el que la paridad también fluctuaría. Ese esquema asignó menos dólares que el Sicad II y tampoco pudo controlar el paralelo.

A través de este mecanismo se adjudicaron 900 millones de dólares y la paridad se mantuvo por muchos meses por el orden de los 200 bolívares.

Y siguen los ensayos

En febrero de 2016, el Gobierno dejó funcionando dos sistemas de asignación de dólares. Maduro llegó a decir que “el Sicad II no pudo seguir funcionando y el Simadi funcionó de manera regular a mal”. Se creó el Dipro (dólar protegido) a 10 bolívares para alimentos y salud que desembolsaría Cencoex y, para el resto de los sectores, estaría el Dicom (dólar complementario).

Las autoridades prometieron un nuevo sistema, pasaron los meses y nada.  El Dicom funcionó igual que el Simadi con una paridad mayor que superó los 700 bolívares.  La baja disponibilidad de divisas impidió cubrir la demanda, y ese régimen adicional asignó cerca de 2 millardos de dólares.

En mayo de 2017 arrancó el nuevo Dicom y la sombra de la baja oferta pesa nuevamente sobre el funcionamiento de este mecanismo. Se pasa de un régimen de entregas diarias a otro de subastas semanales.

En siete semanas, el sistema ha autorizado 157 millones de dólares a las empresas. Este esquema se enfrenta a unas reservas en 10 millardos de dólares y la posibilidad de más recortes para cumplir con los pagos de deuda del último trimestre del año que superan los 3 millardos de dólares. La gran pregunta es ¿logrará sobrevivirá el nuevo Dicom?

 

Mayela Armas

@mayearmas