Las razones de la inflación en el caso venezolano son muchas, pero, la razón fundamental de su persistencia en el tiempo una en particular: la indexación salarial. Sin lugar a duda, la inflación en Venezuela responde, en buena medida, a desórdenes fiscales y monetarios; es decir, a la práctica de aumentar el gasto fiscal al ritmo del alza del precio del petróleo, causando desbalances en la oferta y demanda de bienes, así como a las presiones sobre el tipo de cambio asociadas a la política del BCV de imprimir bolívares para comprar los pagarés que emite Pdvsa, y a los traspasos de reservas en moneda extranjera al Fonden, institución que no entrega a cambio siquiera un bolívar.

Pero, han habido años como el 2009 en los que el precio del petróleo ha caído y con él el gasto fiscal real y los traspasos al Fonden, sin que la inflación se haya controlado, inclusive en un ambiente en el cual no regía aún la práctica de imprimir bolívares para financiar a Pdvsa. Entonces, debe haber algo que explique la persistencia inflacionaria, inclusive en años en los que la demanda cae; y eso es, precisamente, a mi modo de ver, la práctica de la indexación salarial.

La práctica de la indexación salarial consiste en decretar incrementos del salario mínimo, en línea con la inflación del año anterior; por ejemplo, aumentar el salario mínimo 30%, digamos en 2012, porque la inflación del 2011 fue 28%. Esta práctica hace rotar el llamado espiral salarios-precios-salarios, e implica aumentos de las remuneraciones superiores a los del incremento de la productividad (i.e. el producto físico por trabajador), incrementos estos que causan inflación, al implicar aumentos en los costos unitarios y, por tanto, en los precios.

En palabras llanas, si bien es cierto que desde Miraflores puede determinarse el incremento del salario en bolívares, en la práctica, el incremento de su poder de compra sólo puede determinarse en la esfera real de la producción y la distribución. Es decir, porque el Presidente decrete un alza de salarios del 30%, el poder de compra del salario, necesariamente, no tiene por qué crecer en esa misma proporción; de hecho, si el Presidente aumenta el salario mínimo 30% en un año en el que el producto por trabajador tan solo aumenta 3%, es de esperar que la inflación interna sea no menor a un 27%. Dicho de otro modo, el poder de compra de bienes y servicios del salario de los trabajadores depende de su productividad en las fábricas, las empresas y los comercios, y no de los decretos dictados desde un Palacio de Gobierno, desde donde poco se produce.

Ángel García Banchs

@garciabanchs

Fuente: http://runrun.es/economia/34517/la-indexacion-salarial-y-la-persistencia-inflacionaria-por-angel-garcia-banchs.html